August Belmont a Lionel de Rothschild. Vídeo

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Documentos clasificados que demuestran que esta realidad está guionizada. Entrega 2

Esta es la segunda conferencia de un ciclo que se ha hecho posible gracias a Lucas Assi del moviento Paz Mundial, que fue el que me invitó a exponer mi trabajo en su canal, con el fin de llegar a más personas. En esta ocasión hablaremos de los illuminati, basándonos en algunas cartas de las que George Washington se cruzo con George W. Snyder y en una que Thomas Jefferson escribió al Reverendo James Madison. También veremos el capítulo dos de “Pruebas de una conspiración” que escribió John Robinson y en el que transcribió varias cartas entre los primeros illuminati, introduciendo el término illuminati en este blog, podrás acceder a toda la documentación.

Documentos clasificados que demuestran que esta realidad está guionizada. Entrega 1

Esta es la primera conferencia de un ciclo que se ha hecho posible gracias a Lucas Assi del moviento Paz Mundial, que fue el que me invitó a exponer mi trabajo en su canal, con el fin de llegar a más personas. En esta ocasión hablamos de la mónita secreta de los Jesuitas, basándonos en una carta que Benito Arias Montano escribió a Felipe II y de la que ya os hablé en este, mi blog, en esa entrada podréis encontrar la documentación para leer y descargar.

 

August Belmont a Lionel de Rothschild, Martes, 21 de mayo 1861 (reconocimiento británico de la Confederación)

belmont a rothschildEn esta ocasión traigo una carta que August Belmont escribió a Lionel de Rothschild al poco de estallar la guerra de secesión estadounidense, pero antes de aportar la traducción de la misiva, veamos el contesto histórico en el que fue enviada y algunos datos de los intervinientes.

La guerra civil estadounidense, fue un conflicto que tuvo lugar entre 1861 y 1865. Lo bandos enfrentados fueron las los estados del norte (la Unión), contra once estados del Sur que proclamaron su independencia y pasaron a llamarse Estados Confederados de América. La tensión entre el Norte y el Sur venía ya de atrás, intensificada en 1859 cuando un abolicionista llamado John Brown, trato de iniciar una rebelión de esclavos en Virginia. Brown acabó en ahorcado y su ejecución hizo que muchos norteños lo vieran como un mártir.

Abraham Lincoln ya había perdido unas elecciones senatoriales en las que exigía un alto en la expansión de la esclavitud, que no su abolición. En 1860 se enfrentaba a las presidenciales, ante lo que los sureños nombraron su propio candidato presidencial y amenazaron con separarse si los Republicanos ganaban las elecciones. En marzo de 1861, cuando Lincoln tomó posesión del cargo, se constituyeron los Confederados con Jefferson Davis como presidente y proclamaron su secesión de la Unión, lo que fue declarado ilegal por el nuevo presidente.

La Unión asaltó la guarnición confederada de Fort Sumter el 12 de abril de 1861, razón que hizo que cuatro estados más se unieran a la confederación que en un principio estaba formada por siete. Aproximadamente un mes después August Belmont escribía a Lionel de Rothschild que desde julio de 1858 se había convertido en el primer judío en formar parte del Parlamento Británico. Y es que a pesar de de haber trabajado siempre para los estados del sur, por haber sido el tío de su esposa, John Slidell, el que le introdujera en la política, y después de haber apoyado a la candidatura de James Buchanan y por la anexión de Cuba como estado esclavista en lo que se conoce como el Manifiesto de Ostende, cuando Buchanan ganó las elecciones y le negó la embajada de Madrid (España), se cambió de bando y acabó como gobernador de guerra del Ejército de la Unión y se encargó de utilizar su influencia con los líderes empresariales y políticos europeos, a causa de su procedencia alemana, para buscar apoyos a la causa de la Unión durante la guerra de secesión.

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August Belmont

En la carta Belmont hace alusión a unas palabras de John Russell, el abuelo de Bertran Russell. John Russell había sido primer ministro deel Reino Unido de 1845 a 1852 y era parlamentario británico en el momento en que Belmont dirigía su carta a Lionel de Rothschild.

Algunas fuentes afirman que el Tratado de Reciprocidad entre EEUU y la América Británica, tuvo entre sus razones para finalizar, el que los británicos hubieran apoyado extraoficialmente al Sur en la Guerra Civil, tal vez la extra-oficialidad del apoyo, se debiera a cartas como esta.

 

Nueva York 21 de mayo. 1861.

Estimado Baron,

El informe telegráfico de Lord John Russell sobre la declaración en el Parlamento el 6 del corriente relativa a los Corsarios del Sur, ha creado una dolorosa sorpresa y decepción por todo el

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Lionel de Rothschild

Norte -. Colocándolos sobre la igualdad de los beligerantes, el Gobierno Inglés da un paso iniciático hacia el reconocimiento de la Confederación del Sur, debido a que las patentes de corso de un Gobierno no autorizado ni reconocido en rebelión contra las autoridades constituidas, sin duda bajo la ley de las naciones, sólo puede ser considerado por todas las potencias marítimas como piratas y tratados en consecuencia. –

Si Irlanda o Escocia se rebelaran contra la Corona Británica y Canadá intentara disolver su lealtad a la patria, los EE.UU. ¿se podría justificar con el reconocimiento de los corsarios habilitados por los rebeldes como beligerantes?

Estoy seguro de que nuestro gobierno nunca asumiría una posición tan hostil y dar así un material de apoyo a una provincia rebelde poniendo en peligro el comercio de sus aliados y el del mundo en general. –

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John Russell

Con el bloqueo de los puertos del Sur, que antes de que transcurran quince días será efectivo desde Chesapeake hasta el Río Grande, los corsarios de Jeff Davis pronto habrán desaparecido del océano, incluso si es que alguna vez hicieron su aparición según la Declaración de Lord John no se les abrió los puertos británicos en las Indias Occidentales, Canadá y Gran Bretaña. Puede ser que el Gobierno británico no condene ninguno de los premios presentados por los corsarios en sus puertos, pero el hecho de que se les permita abastecerse de suministros y de carbón y escapar de los numerosos puertos y calas de las Indias Occidentales, donde nuestros buques de guerra no pueden seguirlos, atraerá a un gran número de aventureros sin ley bajo la bandera pirata de los rebeldes del sur. –

La posición que el Gobierno parece dispuesto a tomar en el concurso, es en mi opinión una muy desafortunada. Se van a complicar las cosas, prolongará la lucha y dará lugar a una sensación amarga entre este país e Inglaterra. –

Todo el norte, sin distinción de partido está decidido a no permitir que nuestro Gobierno y nuestro Sindicato sean destruidos, y estoy seguro de que la espada nunca se guardará, hasta que la bandera de Estados Unidos flote de nuevo desde Maine hasta el Mississippi -. Las personas sienten que están luchando por su existencia nacional y que ningún sacrificio puede ser demasiado grande para mantener y preservar esa bendición -. Lo que reclama el Sur ahora es que renunciemos a todos los puertos desde la bahía de Chesapeake al Mississippi en favor de una potencia extranjera, que ha demostrado suficientemente en los últimos meses hasta qué punto la propiedad pública y privada y obligaciones deben ser respetadas por ellos -. En la lucha que está delante de nosotros habíamos esperado la simpatía de Europa y sobre todo de Inglaterra. Los estadistas y su prensa han tomado en todo momento la postura más violenta y sin cuartel contra la esclavitud, y es más raro ver al gobierno británico ahora dar su fisonomía moral de un poder, que bajo la declaración de su vicepresidente Stevens se basa en la esclavitud como fuerza fundamental. –

Esta base será más probablemente la reapertura de la trata de esclavos, tan pronto como Inglaterra haya reconocido la Confederación y debería, en tal caso, la simpatía del gabinete británico detenerse y no permitir a los recolectores de algodón fortalecer la base de su Gobierno, y luego el Sr. Jeff Davis, por supuesto, debe poner un embargo a la exportación de algodón a fin de obligar a Inglaterra a que de su consentimiento a la trata infame de carne humana -. Él no podía ciertamente ser acusado de una falta de lógica en el razonamiento de que el mismo poder, que inducido por Inglaterra lanza su peso en la escala de un poder de esclavos rebeldes tratando de derrocar a nuestra institución libre, también sería lo suficientemente potente como para obligarla a dar su consentimiento a la Confederación para extraer sus suministros de un elemento de África, y que los fundadores de la Confederación se declaren abiertamente al mundo civilizado para ser la base de esta joven creación, reclamando su rango entre las naciones civilizadas del mundo.

Unos pocos meses atrás había muchos hombres conservadores en el norte y yo estaba entre ese número, cuando todos los intentos de compromiso habían fallado en contra del ultraísmo ciego de ambas secciones se defendió una separación pacífica de los Estados Algodón -. Esto fue sin embargo limitado sólo a ellos, y luego fue considerado el medio más seguro de una reconstrucción temprana, cuando la sensación de la Unión en los estados equivocados hubo tenido tiempo y oportunidad de desarrollarse, al mostrar a la gente cómo se equivocaron fatalmente los Estados creció su esperanza de prosperidad fuera de la Unión -. Sin embargo, las cosas han cambiado considerablemente desde que -. El ataque a Fort Sumter, los actos ilegales de la Confederación del Sur y la traición en Virginia y Tennessee han colocado a todos los ciudadanos leales a la elección entre un firme y valiente apoyo de nuestro gobierno o de uno lamentable derivado de nuestra nacionalidad a un estado de anarquía y de disolución similar a la final de México y América Central. 

Lord John Russell hace una analogía entre la rebelión del Sur y la lucha por la Independencia de Grecia y afirma que debido a que Inglaterra reconoció Grecia entonces como un beligerante, el Sur tiene que ser reconocido por ella de la misma manera -. Grecia fue una provincia conquistada y esclavizada de un despotismo semi-bárbaro y nunca había sido completamente subyugada. Era un pueblo cristiano oprimido por musulmanes fanáticos y tenía la simpatía cálida y activa de todo el mundo civilizado de su lado. Los Estados del Sur, que ahora se encuentran en estado de rebelión contra el gobierno federal, eran libres y voluntarios para participar en el pacto de la Unión, que estaba destinado a ser perpetuo. No pueden apuntar a un solo derecho que les garantice la Constitución, que haya sido violado, y la única base sobre la cual justifican su rebelión es un temor a que su peculiar institución, la esclavitud, en adelante pueda ser interferida por el partido que puso al Sr. Lincoln en el poder. –

Soy libre de decir que el símil de Lord John es tan lamentable como la posición que ha puesto en marcha su Gobierno en esta crisis. –

El gabinete británico, en caso de que persista en su curso, cometerá el error fatal de perder la buena voluntad del partido, que al final debe tener éxito, para ganar la amistad de aquellos cuya derrota sólo puede ser una cuestión de tiempo -. Tenemos una población tres veces más grande, tan unida y tan valiente como la suya, tenemos un ejercito, dinero y crédito, en los que este último es más justa y tristemente deficiente.-

Ya en la actualidad Davis está de nuevo en el mercado con un préstamo de 50 millones de dólares -. ¿Quién va a tomar un dólar de una confederación de Estados de los cuales cuatro ya han repudiado su deuda y los cinco restantes tienen la voluntad de caer en morosidad de su dividendo semestral en menos de tres meses, a no ser que el nombre de Jeff Davis a pesar de su defensa al repudio en su estado de Mississippi, tenga a caso un sonido más dulce para los capitalistas europeos, entonces creo que la volverá a adquirir.

En menos de un año, los Estados confederados pagarán sus obligaciones en Garantías del Tesoro, las cuales tendrán el mismo valor final que las Asignaciones francesas .

Ustedes saben que no he estado a favor de la parte que ahora está a la cabeza de nuestro Gobierno, sin embargo estoy convencido de que todo hombre del Norte se pondrá en pie con la Administración en la lucha actual y que pase lo que pase la integridad de la Unión y la inviolabilidad de nuestro territorio se mantendrán hasta el final. –

La guerra civil está sobre nosotros, ningún poder humano puede prevenirla. Un esfuerzo vigoroso y gigantesco en la parte del Norte puede y estoy seguro de que lo hará acortar sus horrores y resultados desastrosos. Una interferencia o neutralidad unilateral, tal como se anunció en el discurso de Lord John Russell sólo puede prolongar la guerra fratricida y suponer la ruina no sólo de las dos secciones de nuestro país sino de los intereses materiales y comerciales del mundo.

Atentamente

Firmado: August Belmont

La carta original: https://drive.google.com/file/d/0Bzxi324UZCscZUtsMmxvbTZsOWs/edit?usp=sharing

Me gustaría para terminar, enlazar aquí con la carta de 1862, de Mazzini y sus amigos al presidente Lincolnenlazar aquí con la carta de 1862, de Mazzini y sus amigos al presidente Lincoln y decir que Lincoln pretendía en un principio frenar la esclavitud y no abolirla, de por sí tardó dos años en hacerlo y la abolición solo afectaba a los estados que habían tenido la osadía de intentar separar de los Estados Unidos, los esclavistas que se quedaron en La Unión no fueron afectados en un principio. De por sí está ley fue impulsada para dar una justificación exterior a la guerra, tapando el resto de razones.

Carta del Lancelot Shadwell a Lionel de Rothschild, 21 de enero de 1848.

8f476-rothschildcarta2Shadwell, Vice-Canciller de Inglaterra desde 1827, ofrece a Lionel el Antiguo Testamento en el que el primer Judío admitido en el Colegio de Abogados dio su juramento. Anteriormente los juramentos tenían que ser jurados en ambos libros de la Biblia, excluyendo con ello a los miembros de fe judía. El diario de Moisés Montefiore describe a Lionel tomando su juramento sobre el Antiguo Testamento en la Cámara de los Comunes en julio de 1850 no se sabe si se utilizó el regalo de Shadwell. Lionel omitió las palabras “sobre la verdadera fe de un cristiano” y por lo tanto se le impidió tomar su asiento.

Westminster Hall

21 de enero de 1848

Aunque no tengo el honor de conocerle, y nunca tuvimos, creo, el placer de vernos, excepto una vez a través de Sir Joseph Montefiori, sin embargo le ruego que me haga el favor de aceptar el libro que se acompaña. En sí mismo no tiene valor, pero cuando le hable de un hecho corto relacionado con él, confío en que le valdrá la pena preservarlo. Sr. Goldsmid fue el primero de su nación que alguna vez fue llamado al Colegio de Abogados Inglés. La ceremonia tuvo lugar en Lincoln Inn el 31 de enero 1833 cuando era tesorero y se dispuso que debía tomar el Juramento necesario en una copia de la ley suministrada por mí. Por consiguiente, él juró sobre el primer volumen. En los márgenes al inicio el mismo día hice algunas notas breves. El libro ha estado en mi poder desde hace muchos años. A continuación, adquirió un nuevo valor a la vista. Porque yo había tomado mucho tiempo interesándome profundamente en su notable Nación descendiente del ilustre patriarca Abraham y llamado por Dios mismo en el idioma de su Profeta . Para ellos había mezclado sentimientos de admiración, amor y compasión. Ahora, cuando hay una fuerte probabilidad de que al fin se les trate en Inglaterra con Justicia y Humanidad y ya que va a ser el primero de ellos en sentarse en un parlamento británico se me ocurrió que no había nadie en cuya custodia pudiera yo colocar más adecuadamente el libro que en usted mismo. Así que permítame suplicarle que lo acepte como viene, de alguien que al igual que todos sus hermanos es plenamente consciente de las palabras enfáticas . Me atrevo a sugerir que si en el primer volumen debe tomar su juramento como miembro de la Cámara de los Comunes adquiere con ello un valor que muy pocos libros han tenido antes o tendrán en adelante. Tengo el honor de ser Sir, un Wellwisher sincero consigo mismo y con su nación.

Para el Barón Lionel de Rothschild

Lancelot Shadwell.

Carta original: https://drive.google.com/file/d/0Bzxi324UZCscMTZvQm4xaE5BRUU/edit?usp=sharing

Mónita secreta jesuita. En una carta de 1571

carta benito arias montanoDurante cientos de años y aún hoy, hay quien niega la existencia de la mónita secreta de los jesuitas. También parecen perdidos algunos al señalar su descubrimiento, pues hay quien fecha este en el siglo XIX, y como veremos en este artículo, nada más lejos de la realidad. Se llega a afirmar, que no existió una traducción española hasta el año 2000, eso es lo que cree la Biblioteca de Filosofía en Español, que fecha en dicho año la traducción que han hecho ellos de la sexta edición publicada en París en 1865, afirmando también que dicha mónita fue descubierta por primera vez en 1661. Ignoran al parecer que existe una edición impresa en 1845 (algo diferente a la que nos ocupa, supongo que por haber sido adaptada a un lenguaje de 300 años después) y que atribuye su composición al Padre Claudio Aguaviva que es considerado el segundo fundador de la Compañía de Jesús a pesar de haber nacido nueve años después de su fundación, su autoría como veremos a continuación se ha intentado negar y se sigue intentando negar. Aguaviva nació en septiembre de 1543 y murió el 31 de enero de 1615, fue nombrado general jesuita en 1581, 10 años después de la elaboración del documento que nos ocupa, que no es otro que una carta que el Dr. Benito Arias Montano, envió a Felipe II el 18 de febrero de 1571, contándole que había sido informado de la existencia de la mónita por un ex-jesuita que según el Dr. Benito “dejó de serlo, por no acomodarse su conciencia con tan anchas doctrinas como ellos ejecutan interiormente y aún me aseguró, que al que no las observa indefectiblemente lo castigan con el mayor rigor.” Por lo tanto de la fecha de la misiva se desprende, que de ser cierta la autoría del Padre Aguaviva, la habría escrito antes de ser general jesuita, lo que hace que yo piense que la mónita ha acompañado en realidad a la Compañía de Jesús desde el mismo momento de su fundación. Pero esto es tan solo mi opinión personal.

Sin embargo hay datos de que la primera edición impresa de la mónita es de 1612 y al parecer se imprimió en Cracovia con el título de “Monita Privata Societatis Jesu, Notobirge, Anno 1612”. Tal vez debido a esta publicación, se decidió atribuir la realización de la mónita a Jerónimo de Zaorowski, que había hecho que le echaran de la compañía en 1611, aunque el encargado de hacer tal afirmación, dijera a su vez que en realidad no se sabía con certeza nada de su autor. No es de extrañar el resultado de la comisión encargada por Peter Tylick, obispo de Cracovia, si conocemos el dato de que su confesor y el del mismísimo rey, era un jesuita. La autoría no pudo ser probada, pero se encargó a un profesor de Ingolstadt (es decir a un jesuita) preparar la refutación de la mónita que se tituló “Libri Tres Apologetici contra Famosum Libellum” y que fue publicada el 1 de agosto de 1617. Llama la atención que para refutar la mónita que en la edición impresa en español en 1845, que os he enlazado antes, solo ocupó 38 páginas, se necesitaran tres libros.

También me llama la atención que ha pesar de existir esta carta del Dr. Benito Arias Montano, en la que incluye un discurso sobre las prácticas de la Compañía y la mónita completa, en España se haya necesitado siempre recurrir a ediciones extranjeras para saber de la mónita, cuando seguramente este documento sea uno de los primeros que pretendió difundir tales observancias y que ya estaba en nuestro idioma y posesión.

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Juana de Austria

Tal vez tenga que ver, en que parezca que Felipe II decidiera no hacer nada, el que su hermana Juana fuera la única mujer jesuita de la historia. A pesar de que su padre nunca confió demasiado en la Compañía de Jesús, aún que Francisco de Borja, un hombre de su confianza y de la de su esposa, decidiera ingresar en la orden en 1546 y de que al comienzo del reinado de Felipe sucediera un “lamentable” malentendido entre Francisco de Borja y la Inquisición, que desembocó en la “huida” de este a Portugal y que hizo que no volviera hasta pocos meses antes de morir. Varios historiadores coinciden en que Felipe II no alcanzó nunca la confianza que sus hermanas tenían en la Compañía de Jesús, pero cuando Borja volvió a España, se dice que el monarca afirmó que “no hay que dudar sino que la Compañía es la religión que ahora más fruto hace en la Iglesia de Dios”.

Pero Juana de Austria había sido regente en España desde 1554 hasta 1559 y estaba muy vinculada a la orden a través de su confesor, Francisco de Borja y de Ignacio de Loyola que era su amigo personal, cuando decidió ingresar en la orden, utilizó al principio el seudónimo de Mateo Sánchez en la correspondencia que generaba a este respecto y más tarde el de Montoya, para que no se conocieran públicamente sus propósitos. El 3 de enero de 1555, Loyola dirigió a la regente la autorización oficial por la que se autorizaba a Mateo Sánchez a pronunciar los votos de escolar de la Compañía de Jesús.

No obstante parece que las letras del médico no cayeron del todo en saco roto, ya que Felipe II no eligió para él ni para su hermana María un confesor o predicador jesuita, tal vez por miedo a que sus secretos e intenciones fueran aireadas a otros. Sin embargo permitió que su hijo se casara con Margarita de Austria-Estiria, que había sido educada por los Jesuitas. El rey también aspiró a que la Compañía fuese una orden eminentemente española, compuesta por leales súbditos, fieles a su Monarquía. Deseaba jesuitas que se pudieran convertir en adecuados instrumentos del monarca. Por esto y muchas razones históricas que aunque vienen a cuento alargarían mucho este artículo, podemos pensar, que a pesar de estar prevenido del funcionamiento y los tejemanejes de la orden jesuita, a Felipe II no le importó mucho mientras pudiera verse beneficiado de tales aberraciones. No obstante a quien quiera saber más, le invito a leer el trabajo de Javier Burrieza Sánchez titulado “La compañía de Jesús y la Defensa de la Monarquía Hispánica.

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Benito Arias Montano hacia 1970

Antes de meternos con la carta, veamos quien era Benito Arias Montano (1527-1598) fue un humanista, hebraísta, biólogo y escritor políglota español. Empezó sus estudios en Sevilla interesándose por las ciencias físicas y médicas, por la poesía, la filosofía, la lingüística y la teología. En 1548 se trasladó a Alcalá de Henares para estudiar en la Universidad ampliando sus conocimientos de medicina, teología y filosofía, aprendiendo latín, griego, árabe, hebreo y sirio. Después se ordenó sacerdote para dedicarse al estudio en profundidad de las Sagradas Escrituras. En 1562, el obispo de Segovia, Martín Pérez de Ayala le pidió que le acompañara al Concilio de Trento, donde al parecer se distinguió por su erudición. En 1566 Felipe II lo nombró su capellán y le encomendó la elaboración de la Biblia Políglota de Amberes, conocida como Biblia Regia y al parecer introdujo innovaciones si se compara con la Biblia Políglota Complutense y más aún si se confronta con la Vulgata. Estas novedades levantaron los recelos de la Inquisición. Según se lee en una nota de la copia de la comunicación que el Doctor envió al monarca desde Amberes y que os ofrezco. (Esta copia fue manuscrita entre 1701 y 1800 según la Biblioteca Nacional de España y procede al parecer del Ducado de Osuna que instauró Felipe II en 1562):

“Fue el Dr. Don Benito Arias Montano, Capellan de Honor del Señor Rey Felipe II Canonigo de San Marcos de León y Varón tan admirable en virtud y en letras que mereció la estimación de su Señor Rey quien lo envió a Amberes para que con su aviso y Consejo, Gobernase Su Majestad desde acá, aquellos Estados.”

De vuelta en España, se dedicó por encargo de Felipe II a gestionar la biblioteca del Monasterio de El Escorial, hasta que en 1584, se retiró a Sevilla y renunció a todos los cargos que poseía en la corte y a otras dignidades que le ofrecían.

En su misiva Arias Montano pedía al rey que mandara encarecidamente al gobernador y a los ministros de Amberes tanto de aquel momento como a los que pudiesen llegar, que no se embarcaran en nada con los Religiosos de la Compañía de Jesús, ni les dieran mano alguna en los negocios, ni los adelantasen en autoridades y haciendas, mas que en las que ya estuvieran encomendados. También le pide especialmente que el gobernador no haga uso de confesor o predicador jesuita.

El Dr. Benito asegura que sus reticencias para con los jesuitas no se fundamentan en un conocimiento adquirido recientemente, sino que vienen dadas por un estudio de más de quince años.

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Fernado Álvarez de Toledo III Duque de Alba

De la carta se desprende que los jesuitas estaban en contra del Duque de Alba, y elevaban grandes quejas sobre él, al principio en secreto y después en público, según dice Arias Montano, porque el Duque no había satisfecho las peticiones de los de la Compañía de Jesús. El de Alba había sido el Gobernador de Amberes hasta ese momento y según denuncia el Doctor los jesuitas:

“Al presente con la venida del nuevo Gobernador, triunfan libremente y se jactan de que ellos han sido los que han echado al Duque de estos Estados, y de que tendrán más comodidad y mano en los negocios que querrán y demandarán porque dicen (según su lenguaje) es todo suyo y entiendo muy bien que en cuanto pudieren procuraran salir con lo que jactan y pregonan.”

También dice el políglota, que quiso informar a Su Majestad, porque creía era su deber, con carta de su puño y letra, y comenta que no ha informado al encargado de hacer llegar al rey la misiva del contenido de la misma porque los espías que los padres jesuitas tenían en todas partes, para saber todo cuanto pasaba a cerca de sus negocios y de los ajenos, eran infinitos y confiaba en que no consiguieran enterarse antes que el monarca de las noticias de las que pretendía hacerle partícipe.

Continúa el Capellán de Felipe II, adjuntando el discurso que elaboró respecto a las prácticas de la Compañía de Jesús, y en él se ve que no estaría de acuerdo conmigo en que lo más seguro es que la mónita haya acompañado a los jesuitas desde su fundación, ya que pone por las nubes a su fundador Ignacio de Loyola y cree que en algún momento la compañía a derivado en dos ramas, siendo la de Loyola un lecho de virtudes y la segunda la más ambiciosa y egoísta que se puede describir.

En su discurso, el teólogo atribuye la rápida expansión de los jesuitas a la mucha necesidad de educación para los niños, de la que no se libraba ningún lugar, y es por eso que cree el Doctor que la extensión de la Compañía era tan pronta. Y señala que:

“… determinaron entre sí disponer ciertas máximas tan astutas y llenas de arte, industria y cautela, que fuesen capaces de hacerla igualmente la más rica de caudales y haciendas, y la más poderosa de autoridades, empeños y despotismos…”

Señala también que los Padres de la citada compañía, se empeñaron en difamar a las otras órdenes (en aquellos tiempos las llamaban religiones) con el fin de hacerse adelantar en los asuntos de Estado y de hacerse con las instituciones y rentas que otros religiosos administraban.

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III General Jesuita Francisco de Borja

Apunta Don Benito, que solo a su General residente en Roma le guardan los jesuitas obediencia ciega y que aunque en lo exterior demuestren lo contrario, no conocen en lo interior otro Señor, ni otro Soberano que a él. Y explica a continuación que el General designa algunos de los padres, que se encargan de hacer una exhaustiva relación de todo lo que acontece en los Reinos en los que se emplean, asegurando que el General tiene al menos un asistente por cada nación. El General es más benévolo cuanta más información se recoge por lo que los asistentes aspiran con ansiedad a superarse unos a otros en tal tarea:

“… y con toda diligencia, aplicación y cuidado se informan del estado, la calidad y de la naturaleza de todas las provincias, de los sucesos dignos de la atención de su superior, que en ellas pasan, y de las inclinaciones de los Príncipes, y de sus intenciones, y novedades que ocurran en los gabinetes  , y todos los correos avisan a los asistentes de los accidentes que cada día se van descubriendo o suceden, y todo lo ponen presente al Padre General, el cual con los de su consejo, hacen una completa anatomía de todo el mundo, confrontando unas noticias con otras, que regularmente convienen en todo y proponen los intereses o intentos de los Príncipes Cristianos.”

Y en este mismo punto se informa a Felipe II, de que después de examinar y juzgar toda la información, los jesuitas deciden a cual de los Príncipes Cristianos les conviene más favorecer, dependiendo lo que más le convenga a la compañía. Debe ser que el monarca se veía favorecido, por lo que decidió no hacer nada ante toda esta información. En el discurso además se asegura, que los jesuitas “desde fuera miran y juzgan más fácilmente los lances que los que realmente están dentro de ellos por tocarles, así estos Padres tienen delante de los ojos los intereses de todos los Príncipes, se paran mucho en observar las condiciones, el lugar y tiempo, y aplican proporcionados medios para favorecer las cosas de un Soberano o de otro cualquiera quien ellos conocen, que pueden sacar sus intereses, oprimiendo y oponiéndose con todas máximas, ardides y cautelas a los que saben no pueden serles útiles a sus ambiciones, y si esto es propio de gente apostólica júzguese y véase.”

Asegura Arias Montano, que los Padres de la Compañía de Jesús no admiten en sus confesionarios a los pobres, y que castigan a los ricos de los que nada pueden sacar y son rigurosísimos los preceptos y penas que imponen a los que descubren sus secretos. Además asevera que utilizan el secreto de confesión para informarse de absolutamente todos los negocios que les rodean y también las buenas o malas acciones de su pueblo que usan si creen necesitarlo para chantajearles o para sembrar cizaña. Asegura también que al conocer “los ánimos de los súbditos les es igualmente fácil buscar alborotos, sublevaciones y motines.”

A los ojos del políglota, la influencia en Roma de los jesuitas es tal, que la mayor parte de los negocios de la cristiandad pasan por sus manos y solo llegan a buen puerto los que ellos deciden que así sea y los acusa de exagerar ante los demás su influencia en los soberanos con el fin de conseguir que el resto crea que es un medio indispensable estar a bien con la Compañía de Jesús si se quiere llegar a cualquier acuerdo con ellos, llegando incluso a afirmar públicamente en Roma, que su General puede más que el Sumo Pontífice, que los reyes y otros príncipes.

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Pio V, el Papa en aquel momento

Muchos ejemplo da, de la ambición y las formas de obtener riqueza y poder de los jesuitas, acusándoles entre otras cosas de aprovecharse de las ansias de la Iglesia por recuperar Inglaterra a la antigua fe, y alude a un libro en el que se pide que todos los bienes de Inglaterra, se deben poner en manos de siete sabios que deben ser elegidos entre la Compañía de Jesús, pues asegura “que para reducir a Inglaterra a la fe verdadera, no es bien que el Papa (a lo menos por cinco años) se meta en la provisión y distribución de los Beneficios Eclesiásticos de aquel Reino.”

Llega a asegurar la misiva, que para hacer ver a los Príncipes deseosos de paz cuánto necesitan a los de la compañía, primero generan en sus Reinos alborotos para que el soberano vea cuan necesario es que los jesuitas sean favorecidos y empleados al consejo para gobernar. Y advierte de los peligros que entrañaría que uno de ellos se hiciese con el Papado.

Lo que yo cuento es solo un pequeñísima parte de lo que se puede leer en la carta de Benito Arias Montano.

La mónita esta divida en varios capítulos:

  1. Cómo deben portarse los Padres de la Compañía cuando empiezan algún establecimiento.
  2. De qué modo podrán los Padres de la Compañía insinuarse en la voluntad de los Príncipes, Señores y personas eminentes y conservarse en su amistad.
  3. Conducta de la Compañía para con los que tienen grande autoridad en el estado y que aunque no sean ricos, puedan hacer otros servicios útiles a nuestros fines.
  4. Lo que se debe recomendar a los predicadores y confesores de los grandes.
  5. Cómo deben portarse los nuestros con los Religiosos que se ejercitan en la Iglesia de Dios en los mismos Ministerios que la Compañía.
  6. Del modo de conciliarse las benevolencias de las viudas ricas.
  7. Como se debe entretener a las viudas y disponer de sus bienes.
  8. Qué se debe hacer para que los hijos de las viudas tomen el estado religioso o se dediquen a la devoción.
  9. Del modo de aumentar las rentas de los colegios.
  10. Del rigor particular de la Compañía para con los sujetos sospechosos.
  11. Cómo se conducirán los nuestros de común acuerdo con los expulsos de la Compañía.
  12. Qué sujetos se deben conservar y mantener en la Compañía.
  13. De la elección que se ha de hacer de los sujetos que han de entrar en la compañía y del modo de retenerlos.
  14. De los casos reservados y motivos para despedir a alguno de la Compañía.
  15. Cómo se debe conducir la Compañía con sus devotas y religiosas.
  16. Del modo de hacer profesión del desprecio de las riquezas.
  17. De los medios de adelantar la compañía.

Algunas cosas que se pueden leer en la mónita:

“… pero todo esto requiere una máxima tan poderosa que sea capaz de engañar al insensato y persuadir al docto, quedando siempre la Compañía libre de la más leve sospecha en todas sus operaciones.”

infierno“Todos los nuestros se aparecerán como animados de un mismo espíritu, gobernándose por las mismas exterioridades, esto no tiene otro objeto, sino el de que la uniformidad y semejanza en tan excedido número de personas, admire y edifique a cuantos superficialmente nos observan. Para el logro de los fines que nos prometemos de esta importante máxima, se despedirán de nuestro Cuerpo inmediatamente a los que no la cumpliesen con puntualidad y exactitud, como hombres perjudiciales a nuestros intereses y miras.”

“En los principios de la fundación de algún colegio o colegios, se abstendrán los jesuitas que los habiten de comprar fondos de tierras, pero si hubiesen comprado algunos, bien situados y útiles, los conservarían haciendo extender la voz de que han sido adquiridos por los préstamos de algunos amigos fieles y piadosos, para que de este modo conste públicamente nuestra excedida pobreza por más que en nuestros tesoros y comercios seamos muy poderosos.”

“Enseñándonos la experiencia, que los Príncipes y poderosos se inclinan con especialidad a los eclesiásticos que disimulan sus acciones odiosas y temerarias y las interpretan favorablemente, lo que igualmente se observa en los casamientos que tratan con parientes o aliados, u otros negocios de semejante carácter, debemos inspirar y animar a los mismos Príncipes y poderosos a que los celebren y contraigan facilitándoles por nuestro medio las dispensas necesarias del Pontífice, de quien nos prometemos que las concederá súbitamente mediante las altas razones que expondremos, produciendo ejemplos, dictámenes y sentencias que favorezcan la pretensión con el pretexto del bien común y mayor gloria de Dios…”

“… Y aún no satisfechos ni contentos con las referidas cautelas, se empleará en el caso de alguna indecorosa imputación para la Compañía, la autoridad de algunos padres ignorantes en realidad de estas negociaciones para que aseguren aun con juramento que es pura calumnia lo que se atribuya a la Compañía.”

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“En la dirección de la conciencia de los Príncipes y Poderosos, seguirán nuestros padres los dictámenes de aquellos autores que más favorezcan la libertad del hombre, contra las opiniones de otros religiosos, afín de que desamparen a estos y se subordinen a nuestra dirección y consejos, pues es constante que más se estima lo que oprime poco, que lo que embaraza mucho.”

“El solo y único fin de los confesores, es hacer que las viudas dependan enteramente de sus directores, y que no busquen en otra parte quien las instruya y dirija, insinuándoles oportunamente ser este el único fundamento de sus progresos espirituales.”

“El punto principal es, que todos los jesuitas sepan ganar la benevolencia de sus penitentes y de todos aquellos con quienes comunican y así mismo a que sepan acomodarse a la inclinación de cada uno. Para lo cual, y que haya suficiente número en que escoger, enviarán los provinciales muchos padres a las ciudades y pueblos habitados de ricos y nobles y para que lo puedan hacer con más prudencia y feliz suceso informarán los rectores de la mies y la cosecha, que en aquellos pueblos se puede hacer.”

“Igualmente convendrá despedir a los que tuviesen escrúpulo de granjear y adquirir bienes para la compañía, por los trámites y medios que se señalan en estas instrucciones pretextando que son muy atados a su propio juicio y dictamen, alegando esta misma razón públicamente, y la verdadera con el mayor secreto, si intentasen exponer sus acciones a los provinciales en descargo y satisfacción de su conducta, y en fin, cualesquiera excusas que intenten proponer, no se le deben escuchar, sino precisarlos a observar la regla que obliga a todos los particulares a una obediencia ciega.”

“Antes de despedirlos se les deberá obligar a prometer por escrito y por juramento, que jamás escribirán nada menos decente, ni menos favorable a la compañía, pero sin embargo de estas seguridades, reservarán los superiores en su poder una lista de sus malas inclinaciones, vicios y defectos, que ellos mismos hayan descubierto, según la costumbre corriente de la compañía, valiéndose de ellos, si es necesario, para impedir sus adelantamientos manifestándolos a los grandes y prelados.”

“… En el caso de que del escrutinio que se haga resultase su obstinación irreconciliable, se le aplicará a prisión perpetua, satisfaciendo a aquellos sujetos grandes y poderosos que por él preguntasen, habían tenido necesidad sus superiores de emplear sus grandes talentos en asuntos tan secretos como importantes a la Iglesia, y a la religión, y últimamente, pasado algún tiempo, si instan en averiguar su paradero, se responderá con un bien supuesto sentimiento, que pocos días antes había Dios sido servido de llamarlo a la vida eterna, para premiar en ella los servicios que le había hecho en esta a su Santa Iglesia, y si fuese preciso, se manifestarán documentos auténticos que lo acrediten.”

“Finalmente (con lo que por ahora se concluyen estas consecuciones, con fuerza de inviolable ley) habiendo conseguido la Compañía el favor y autoridad de los Príncipes, procurará hacerse temible, a lo menos, de aquellos que la miran con odio irreconciliable.”

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