Isabel II, el corrupto de Salamanca y los Rothschild

reina_isabel_ii_de_espac3b1a
Isabel II de España

En esta ocasión, os traigo una carta que Pedro Salaverría, envió durante el exilio de Isabel II a José Velasco de Dueñas, en calidad de apoderado de S.M., con el fin de tratar varios temas del interés de la Reina.

La de los Tristes Destinos, era hija de Fernando VII y su cuarta esposa y sobrina Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Fue coronada con tan solo tres años, lo que hizo que su madre fuera Regente del Reino. La regencia de Mª Cristina estuvo marcada por la Primera Guerra Carlista, desde su inicio hasta su finalización. Tras finalizar la guerra la regencia recayó en el general Baldomero Espartero. El mandato del general isabelino, duró tres años y no estuvo falto de conflictos, la gota que colmó el vaso, fue cuando sus partidarios se cambiaron de bando y en 1843, Espartero se vio obligado a disolver las cortes. En aquel momento la Reina Castiza tenía 13 años y se decidió adelantar su mayoría de edad con la intención de evitar otra regencia. Su juventud y según se dice, su incapacidad para gobernar, la llevó a ser presionada por la Corte en todo momento y fue un caldo de cultivo para la corrupción y la intriga. Isabel II, era además caprichosa e incapaz de administrarse. Mucho más se podría decir de la monarca y su reinado, pero estamos aquí para hablar de la misiva que nos ocupa.

100px-pedro_salaverrc3ada_la_ilustracic3b3n_espac3b1ola_y_americana
P. Salaverría

La carta fue escrita el 7 de enero de 1874, el remitente, había sido ministro de Hacienda y de Fomento durante el reinado de Isabel II y el destinatario Oficial de la Intendencia General de la Casa Real y Patrimonio, Jefe de Negociado de la Casa Real y Bibliotecario de la soberana. En la fecha mencionada, La de los Tristes Destinos llevaba casi 6 años exiliada y vivía en París y hacía cuatro que había abdicado en favor de su hijo Alfonso XII.

La primera parte de la carta, es dedicada al corrupto Marqués de Salamanca, que da nombre al barrio de Madrid en el que hoy se aloja la milla de oro, se le atribuyen negocios con grandes beneficios en sectores como el ferroviario, la construcción, la banca o la inversión bursátil, además de varias corruptelas como socio de otros destacados miembros de la sociedad española de su época, incluyendo entre ellos a María Cristina de Borbón.

30 años antes de que la epístola que nos ocupa fuera escrita, el Marqués de Salamanca tuvo la genial idea de crear la primera entidad financiera de crédito privada de España y convenció a la Reina Castiza de su creación, por lo que en 1844 se fundó el Banco de Isabel II que tenía a su disposición un capital de 100 millones de reales para la concesión de créditos. Esta entidad fue la mayor mancha en el historial financiero del Marqués. El banco nunca despegó y a pesar de ello, el hombre de negocios utilizó el capital del mismo para realizar compras. Famosa es la operación en que le compro a María Luisa de Borbón y Vallabriga un lote de 71 cuadros, que pagó con un talón por un millón de reales, talones como el citado no pudieron ser hechos efectivos a causa de la mala marcha de la institución bancaria, lo que aprovechó Isabel II para vengarse de Salamanca, que años antes le había vendido acciones del ferrocarril Madrid-Aranjuez por cuatro millones de reales, antes de que estas cayeran estrepitosamente. Cuando el noble acudió a la Reina para que le comprase los cuadros adquiridos, ella le pagó con las acciones que en aquel momento no valían casi nada. El banco finalmente se fusionó con el de San Fernando fundándose así el Banco de España.

Y el corrupto Salamanca, fue el primer tema protagonista de la carta que Salaverría escribió a Velasco.

De la misiva se desprende, que había quien se interesaba por las comunicaciones entre los amigos de Su Majestad, ya que lo primero que hace Don Pedro, es disculparse con Don José, por no haber podido responder a sus cartas de diciembre, ya que había tenido que dejar retrasar sus cartas debido a la necesidad de aprovechar conductos seguros para escribirle.

Al parecer Salamanca debía tres millones de reales a Isabel II, pero se resistía a pagarlos y el ex-ministro de Hacienda llama al Marqués tramposo diciendo:

“… la excusa de Salamanca para el pago de los tres millones era una pura invención, a fin de eludir, como buen tramposo sus obligaciones.”

Salaverría informa al destinatario de que ha pedido la documentación necesaria para poder obrar con eficacia y para estar preparados en caso de tener que embarcarse en un procedimiento judicial, advirtiendo eso sí, que en este caso, habría que hacerlo de tal forma que la Reina no tuviera que aparecer como parte del contencioso:

marqus1
José de Salamanca

“Con un poder podía hacer los endosos correspondientes a un tercero que entablase la demanda y la siguiera. Así pues, estamos conformes en las observaciones que se han ocurrido a S.M y a usted, y claro es que las cosas se conducirán con todos los miramientos…”

El remitente afirma que Salamanca se ha visto obligado a admitir que adeuda los tres millones a la Reina y que dice estar dispuesto a pagar enseguida, pero Salaverría cree que es una “grosera mentira”. Por lo visto la mala situación económica de Salamanca es manifiesta y sus acreedores se han hecho ya con casi todo lo que el Marqués poseía en fincas y el apoderado de la Reina teme que si no actúan pronto José de Salamanca se las componga para no tener que pagar ni un real a la monarca.

El otro tema que preocupaba a Salaverría, era el de un convenio con los Rothschild en el que entraban en juego las joyas de la Reina. El historiador José María Zavala, publicó en la edición digital del periódico La Razón, un artículo en el que quería demostrar que las acusaciones que Laureano Figuerola hizo en las Cortes, en 1869, contra Isabel II y su madre eran mentira.

Pinchando aquí, podéis acceder al ejemplar del diario La Época que se hizo eco de la sesión de las Cortes Constituyentes del 1 de diciembre de 1869, en la que Figuerola hizo dichas acusaciones. Zabala consigue justificar que joyas por un valor de 58 millones de reales eran en realidad propiedad de Mª Cristina de Borbón, pretendiendo con ello que no había habido robo, pero como vemos en La Época el por entonces Ministro de Hacienda dice que habían desaparecido 78 millones, con lo que se puede llegar a pensar que sí desaparecieron 20 millones de reales en joyas.

No obstante en lo que parecen coincidir todos los historiadores, es en que Isabel II pasó apuros económicos durante su exilio en París, si es que se puede utilizar tal expresión conociendo su tren de vida. Zavala atribuye tales apuros a una pensión de 150.000 reales anuales que La de los Tristes Destinos tenía que pagar a su marido.

Lo que si parece confirmar la carta de Salverría es que las joyas que poseía Isabel, estaban depositadas en la casa de los Rothschild de Londres y su apoderado contaba a Velasco que Ignacio Bauer y Daniel B. Weisweiller, que eran los representantes de los Rothschild en España, ya estaban moviéndose para que un convenio entre ellos y la Reina llegara a buen fin. Lo que se pretendía era que Su Majestad pudiera pagar lo que le adeudaba a uno de los Zulueta (ignoro si hablan de Julián o de Juan Antonio).

También parece que el cocinero de la Reina había dejado una pella a los proveedores y había desaparecido, lamentando Salaverría el no poder declinar las responsabilidades. También pide que la Señora contenga más el gasto, no dejando claro si dicha Señora es la Reina:

“Claro es, que no hay más remedio que tomar y pagar el servicio de cristal una vez encargado y hasta marcado con las cifras de S.M. Por Dios, que la Señora se precava de todo nuevo encargo, y mucho más sin hablar antes con Usted y ver si hay posibilidad de atender a su pago.”

Por lo pronto, si que podemos pensar que la economía de la Reina exiliada no estaba para ciertos dispendios, aunque no lo calificaría yo de apuros económicos, también parece que la Reina tenía depositado en la casa de los Rothschild algo más que joyas, como se desprende al manifestar Salaverría la necesidad de saber exactamente los fondos de los que se dispone:

“Quiero que la nota de fondos, me la envíe usted más completa, abrazando todos los que haya en poder de Rothschild, en Ibañez Vega, si hay alguno en esa Administración, obligaciones anteriores al 1º de octubre por pagar y los meses sucesivos hasta fin de año.”

Aconsejo desde luego leer la carta completa, pues el artículo no es generado por otra cosa que por entender mejor de que se habla y saber quienes son las personas implicadas. Además hay que agradecer que la caligrafía del Señor Salaverría sea tan buena, algo no muy normal en los manuscritos de la época.

https://drive.google.com/file/d/0Bzxi324UZCscUHJJbW5nYmtZVkU/edit?usp=sharing

Anuncios

Un comentario en “Isabel II, el corrupto de Salamanca y los Rothschild

  1. Pingback: Pruebas del domínio Rothschild en España s.XIX | Noticias con Criterio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s