Operación Columna en prensa.

En el ultimo post hablé sobre la Operación Columna, os mostré los documentos, la querella criminal contra el PSOE y la entrevista a Manuel Rosa Recuerda uno de los miembros del SUGC, que pasó la década de los 80 entrando y saliendo de prisión, fue torturado, drogado, perseguido…

Aquí tenemos una pequeña muestra de lo que se pudo ver en prensa:

El 12 de agosto de 1986, el Diario de Avisos (Santa Cruz de Palma) publicaba la intención del SUGC de vetar el nombramiento del general Andrés Cassinello como director general de la Guardia Civil. Al día siguiente el mismo diario plasmaba las impresiones de Felipe Gonzalez sobre el SUGC, en las que admitía que ordenaría la investigación necesaria para saber si el SUGC existía o no, ya que el afirmaba estar convencido de que no existía.  El SUGC acusaba a Cassinello de estar vinculado con el GAL. La respuesta del SUGC al Presidente del Gobierno no se hizo esperar. Mientras el Ministerio de interior esperaba que el sindicato desapareciera por si solo, el SUGC ofrecía a Interior el que se pusiera en contacto con ellos, lo que la dirección de la GC calificó de “chiste”.

El 24 de septiembre del 86, el Diario de Avisos publicaba un artículo sobre los antecedentes del SUGC y sus reivindicaciones, sin dar demasiados detalles sobre las detenciones realizadas, a pesar de ocupar el artículo toda una página.

Siete días después de la detención de Rosa Recuerda, se daba la noticia de la decisión del juez al respecto. El juez militar número uno de Sevilla había dictado un auto de procesamiento, por un presunto delito de sedición. Como ya contó el cabo Rosa en la entrevista que dio a este blog, en el momento de su detención estaba contando un miembro del PC que por la mañana había solicitado autorización mediante conducto reglamentario para recoger firmas a favor de legalizar una asociación profesional en la GC. Por la Vanguardia sabemos que la persona con la que conversaba Manuel era el ex senador Rafael Fernández Piñar.

El 29 de septiembre de 1986, La Vanguardia se hacía eco de la afirmación del sub-director de la GC, el general Cereceda de que los miembros del SUGC eran unos cobardes y unos indeseables. Al parecer solo 3 de una decena de detenciones habían transcendido a la opinión pública. A su vez, en la misma página se publicaban las declaraciones del portavoz del SUGC, en las que afirmaba que los miembros del sindicato eran muy sufridos porque estaban acostumbrados a soportar perrerías. No obstante denunciaba los malos tratos infligidos a uno de los detenidos en Palma de Mallorca. Calificó de absolutamente irracional que en Sevilla hubiese 1000 guardias civiles para vigilar cinco edificios públicos, cuando para ello sería suficiente con 100, calificaba de estafa para la población española y de negligencia que se estuvieran manteniendo cuerpos de guardia de 300 funcionarios, con 18 suboficiales y 10 oficiales. Afirmaba también que de los 63.000 guardias civiles que había en ese momento en España, 30.000 se emplearan solo en la burocracia. El portavoz afirmaba que la organización no tenía nada en contra de la Guardia Civil sino contra el trato vejatorio que sufrían sus miembros, a los que se trataba como subnormales e inútiles, según sus palabras. Todo aquí. Días antes, el Diario de Avisos había publicado las palabras del subdirector general de la Guardia Civil.

El 16 de octubre de 1986, Andrés Cassinello Pérez escribía un polémico artículo en ABC, titulado “A la señoría que corresponda” que parecía más una rabieta de niño pequeño que palabras dichas por un alto cargo militar. Precisamente de una de las cosas que se queja es de ser perseguido por niños a los que les pasaba lo que a los policías nuevos y las niñas tontas. Arremete contra los guardias civiles sindicalistas, contra los periodistas, contra un juez de La Mancha, contra los comunistas, etc. Llega a preguntar: “¿Para qué querrán un demócrata en la Guardia Civil?”

El artículo no fue publicado en toda la tirada de ABC de ese día, por lo que tras la polémica el diario se vio obligado a volverlo a publicar, para que la gente pudiera saber de que se hablaba. Lo que peor sentó a las autoridades, no fue tanto la rabieta de Cassinello, como el que la firmara como Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil. En el Diario de Avisos se publicaba un artículo tras la polémica, en el que se prevé que Cassinello no será nombrado Director General de la Guardia Civil, pero tampoco será sancionado por sus declaraciones. Según el diario casi todos los mandos de la Benemérita estaban de acuerdo con el contenido del artículo publicado en ABC y que motivó la propuesta de cese realizada por IU. También buscan saber qué pudo arrastrar al general a escribir y sobre todo a publicar dicho artículo. Leer aquí.

A final de dicho mes se supo que el encargado de sustituir a Saenz de Santamaría iba a ser Roldán, mientras Cassinello era nombrado Comandante General de Ceuta. El portavoz de IU calificó de auténtico despropósito el nombramiento de Cassinello y consideró que el Gobierno deterioraba la imagen de las Fuerzas Armadas con decisiones como esa. Leer aquí.

En diciembre de 1986, se hablaba de las dos corrientes predominantes en el Sindicato Unificado de la Policía. Curiosamente la línea de los que habían vivido su experiencia sindical en la clandestinidad pasaba por no enfrentarse al Ministerio de Interior y no apoyar a los sindicalistas de la GC, que se veían obligados a seguir en la clandestinidad. Mientras que la línea de la por entonces actual ejecutiva pasaba por apoyar y defender al SUGC. El 16 de ese mismo mes Manuel Rosa Recuerda era trasladado de prisión en medio de la noche y sin aviso previo, el cabo solo se enteró al llegar la orden a la prisión y llamó a su familia para avisarles solo media hora antes de ser trasladado. La noticia completa aquí.

El jueves 17 de septiembre de 1987, después de un año en prisión el cabo Rosa recuperaba su libertad. Ni una semana tardaron en detenerle de nuevo. El 23 de septiembre La Vanguardia informaba de la nueva detención.

El martes, 24 de noviembre de 1987, se tenía previsto llevar a Manuel Rosa Recuerda ante un consejo de guerra, pero este fue suspendido por el Tribunal Constitucional al no haberse pronunciado aún respecto al recurso de amparo cursado por el cabo. Se hacía eco La Vanguardia, al día siguiente.

A primeros de marzo del 88, Rosa Recuerda ingresaba en el acuartelamiento de Eritana en Sevilla, para cumplir 3 meses y un día de arresto. A final de mes, la Audiencia Territorial de Sevilla ordenaba a la dirección general de la GC que pusiera en libertad al cabo.

En enero de 1989 mediante un auto que el catedrático de Derecho Constitucional y rector de la Universidad de Sevilla, calificaba de histórico, el juez de instrucción número 14 de Sevilla reconocía el carácter no militar se la Guardia Civil y por lo tanto consideraba que la aplicación del Régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas no debía afectar a dicho Cuerpo. Se hacía eco el Diario de Avisos.

En marzo de 1989 el SUGC anunciaba que durante las siguientes elecciones realizaría una campaña en contra del PSOE al considerar que el por entonces Gobierno socialista ejercía una política represiva sobre el sindicato. Criticaron también la forma de vida de las casas cuartel y se quejaban de las vejaciones que los guardias sufrían por parte de sus superiores, en sus propias viviendas y delante de sus familiares. Entre sus demandas solicitaban, la dimisión de Luis Roldán por exceso de abuso de autoridad, la desmilitarización total del cuerpo y la legalización inmediata del SUGC y la UDGC, exigiendo que no ingresaran más miembros del cuerpo en prisión. Accede pinchando aquí.

Luis Roldán

El 24 de mayo de 1990, La Vanguardia decía que tras la detención de dos dirigentes del SUGC, hacía considerar a Roldán que el sindicato había sido desarticulado. Decían también que Rosa Recuerda, afirmaba desde prisión que la cúpula seguía intacta. Lee aquí. Unos días después también en La Vanguardia, se contaba que Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez, secretarios generales de UGT y CCOO respectivamente, visitaron al cabo Rosa en prisión. En lo que fue su segundo intento, ya que su primera solicitud de visita, aunque aceptada, no se pudo dar, por el repentino traslado del Guardia Civil que como hemos visto antes no era la primera vez en la que se trasladaba al cabo sin previo aviso. El dirigente de CCOO, calificaba de “desafortunadas” las declaraciones de Roldán que hemos visto antes. Se informaba también de la apertura de dos nuevos expedientes a Manuel Linde, a pesar de que acababa de ser puesto en libertad provisional.

Las detenciones seguían y seguían utilizando la justicia militar para practicarlas.

En julio de ese mismo año, Santiago Tarín escribía para la revista de La Vanguardia un artículo de 2 páginas completas sobre la organización considerada clandestina, que luchaba por los derechos laborales de la Guardia Civil. Bajo el título “El sindicato del silencio”. En el relata cosas como cuando Manuel Linde se negó a declarar en marzo de 1990 y por ello le trasladaron al pabellón psiquiátrico del Gomez Ulla. Pone de relieve el papel que las esposas de los Guardias Civiles estaban desempeñando y cuenta por ejemplo que un GC  solicitó las vacaciones que le tocaban según la normativa y por ello le cayó un “puro” por peticiones viciosas, el Guardia recurrió la sanción y ganó el recurso, colgó la resolución en el tablón de anuncios del cuartel y le volvieron a sancionar. Se puede empezar a leer aquí y seguir leyendo aquí.

En agosto de 1990 Manuel Rosa fue sancionado con la pérdida de destino al igual que su amigo Manuel Linde, Joaquín Parra era expulsado de cuerpo.

A finales de 1993, se veía algo recompensada la lucha de los Guardias Civiles sindicalistas, cuando el Tribunal Constitucional reconocía el derecho de asociación de los miembros de la GC. El PSOE se había escudado hasta entonces en el artículo 15.2 de la ley orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que dice que los miembros de la Guardia Civil no pueden pertenecer a partidos políticos, ni sindicatos, ni hacer peticiones colectivas. Pero Manuel Rosa Recuerda alegaba en su recurso de amparo que aquello suponía la vulneración del artículo 22 de la Constitución que reconoce el derecho de asociación. La sentencia acusaba al Ministerio del Interior de “obstaculización enteramente inmotivada” por no haber admitido a trámite la petición de la UDGC, afirmaba también la sentencia que la administración correspondiente ni procedió a la inscripción pedida, ni dio respuesta alguna al interesado sobre las razones de tal denegación. Así que la sentencia fue un paso, pero se quedó a medio camino. Pinchando aquí puedes acceder a la noticia.

En julio de 2005 en El Decano de Guadalajara se publicaba un artículo titulado “La revolución de los tricornios” A raíz de los acontecimientos vividos esos días en la Guardia Civil de Guadalajara y que reabría la polémica sobre la falta de libertad, democracia interna y derechos laborales en la Benemérita. El teniente coronel Bachiller acababa de elevar una propuesta de sanción a varios guardias por acudir a los actos de celebración del Primero de Mayo. Denunció además ante un tribunal militar al delegado provincial de la AUGC por remitir una carta a los miembros de la asociación en la que exponía una serie de consideraciones sobre la situación de los agentes. A colación de todo esto, no podía ser de otra forma, la segunda parte del artículo estuvo dedicada a la lucha del SUGC por la que los guardias civiles miembros se enfrentaron a penas de prisión, torturas, encierros en psiquiatricos y un largo etc. Pincha aquí para leer el artículo y aquí para seguir leyendo.

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